martes, 3 de septiembre de 2013



EVALUANDO LA EVALUACIÓN
William Alfaro Leguizamón
Especialista EVA -  Entornos Virtuales de Aprendizaje.

Creo que es el momento que investigadores, docentes y el gran número de instituciones educativas nos pongamos de acuerdo y cerremos esa brecha tan abierta con el tema de la evaluación y su multitud de enfoques, teorías, creencias y que muy acertadamente el Dr. Miguel Ángel Santos ha calificado como “Patologías”. 1

Aún subsisten profundos problemas en la formas de evaluar el aprendizaje de nuestros alumnos y cuyo sustento está arraigado en la concepción clásica de la enseñanza unidireccional de los docentes y las instituciones. Problemas donde la especulación y las “creencias” de lo que deben y no deben aprender los estudiantes, aún se conserva.

Quién no vivió en nuestra generación el “etiquetismo” cuantitativo por los resultados de sus evaluaciones. Se nos calificaba de malos, buenos o regulares y en muchas ocasiones era causa de discriminación por parte de los compañeros o el docente, quien junto con un puñado de estudiantes no dudaban en “aliarse con los más destacados” y coartar el deseo de muchos por superar sus propias insuficiencias o por lo menos salir de la lista de los “brutos”.
En esta larga cadena de errores generacionales de la educación, que aún predomina, la posición de teóricos apunta a un cambio de la estructura de la enseñanza-aprendizaje y desde luego a la evaluación objetiva del conocimiento desde varios contextos:

a.  Desde el alumno
b. Desde el docente
c. Desde la institución
d. Desde el programa de formación
e. Desde los instrumentos y materiales
                                         
1. Miguel Ángel Santos, “las Patologías de la evaluación”, http://eeducativa2010.blogspot.com/2010/11/patologias-de-la-evaluacion-miguel.html
La evaluación no debe apalancarse desde las respuestas malas o la ejecución inapropiada de actividades, ni debe estar dirigida solamente a cuantificar al alumno, olvidando sus destrezas, habilidades y actitudes.
Una buena evaluación debe partir desde la misma institución y su administración, su currículo, sus docentes, el material de instrucción y el contexto en el que se trabaja para el aprendizaje.
Más allá de cuestionar la actuación de un alumno,  debemos colocar mucha atención en otros elementos importantes en su formación. Aspectos cualitativos que determinan su proceder, su forma de actuar frente a un problema, su creatividad e iniciativa, su capacidad de relacionarse y trabajar con otros sin rivalidad , aplicando convenientemente lo aprendido en ambientes donde se pueda simular la realidad y algo muy importante: Su capacidad de autoaprendizaje.
Es una responsabilidad del docente desarrollar mejores prácticas evaluativas, acordes con los nuevos tiempos, entregando y recibiendo realimentación permanente de las actividades realizadas dentro y fuera de la institución.
Un llamado a cuestionarnos y a pensar que debemos hacer un seguimiento de forma constante a la evaluación que hacemos;  eso solo se logra aprendiendo para poder enseñar. 


¿QUÉ HACER?

Un proyecto educativo debe apuntar siempre a la integralidad en todos sus procesos, donde se involucren todos los actores de la misma: Institución, docentes, alumnos, contenidos, herramientas, materiales y evaluaciones.
Como dice el autor Santos, debemos enseñar aprendiendo y la evaluación es el resultado de un análisis profundo y exhaustivo donde priman las cualidades, los intereses, las motivaciones, las actitudes y no solamente a los selectivos y excluyentes números.

Aún tenemos muchas más cosas por redefinir...es un comienzo.

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