EVALUANDO LA EVALUACIÓN
William Alfaro Leguizamón
Especialista
EVA - Entornos Virtuales de Aprendizaje.
Creo que es el momento que
investigadores, docentes y el gran número de instituciones educativas nos
pongamos de acuerdo y cerremos esa brecha tan abierta con el tema de la
evaluación y su multitud de enfoques, teorías, creencias y que muy acertadamente
el Dr. Miguel Ángel Santos ha calificado como “Patologías”. 1
Aún subsisten profundos
problemas en la formas de evaluar el aprendizaje de nuestros alumnos y cuyo
sustento está arraigado en la concepción clásica de la enseñanza unidireccional
de los docentes y las instituciones. Problemas donde la especulación y las
“creencias” de lo que deben y no deben aprender los estudiantes, aún se
conserva.
Quién no vivió en nuestra
generación el “etiquetismo” cuantitativo por los resultados de sus evaluaciones.
Se nos calificaba de malos, buenos o regulares y en muchas ocasiones era causa
de discriminación por parte de los compañeros o el docente, quien junto con un
puñado de estudiantes no dudaban en “aliarse con los más destacados” y coartar
el deseo de muchos por superar sus propias insuficiencias o por lo menos salir
de la lista de los “brutos”.
En esta larga cadena de
errores generacionales de la educación, que aún predomina, la posición de
teóricos apunta a un cambio de la estructura de la enseñanza-aprendizaje y
desde luego a la evaluación objetiva del conocimiento desde varios contextos:
a. Desde el alumno
b. Desde el docente
c. Desde la institución
d. Desde el programa de
formación
e.
Desde los instrumentos y materiales
1. Miguel Ángel Santos, “las
Patologías de la evaluación”, http://eeducativa2010.blogspot.com/2010/11/patologias-de-la-evaluacion-miguel.html
La evaluación no debe
apalancarse desde las respuestas malas o la ejecución inapropiada de
actividades, ni debe estar dirigida solamente a cuantificar al alumno,
olvidando sus destrezas, habilidades y actitudes.
Una buena evaluación debe
partir desde la misma institución y su administración, su currículo, sus
docentes, el material de instrucción y el contexto en el que se trabaja para el
aprendizaje.
Más allá de cuestionar la
actuación de un alumno, debemos colocar
mucha atención en otros elementos importantes en su formación. Aspectos
cualitativos que determinan su proceder, su forma de actuar frente a un
problema, su creatividad e iniciativa, su capacidad de relacionarse y trabajar
con otros sin rivalidad , aplicando convenientemente lo aprendido en ambientes
donde se pueda simular la realidad y algo muy importante: Su capacidad de
autoaprendizaje.
Es una responsabilidad del
docente desarrollar mejores prácticas evaluativas, acordes con los nuevos
tiempos, entregando y recibiendo realimentación permanente de las actividades
realizadas dentro y fuera de la institución.
Un llamado a cuestionarnos y
a pensar que debemos hacer un seguimiento de forma constante a la evaluación
que hacemos; eso solo se logra
aprendiendo para poder enseñar.
¿QUÉ HACER?
Un proyecto educativo debe
apuntar siempre a la integralidad en todos sus procesos, donde se involucren
todos los actores de la misma: Institución, docentes, alumnos, contenidos,
herramientas, materiales y evaluaciones.
Como dice el autor Santos,
debemos enseñar aprendiendo y la evaluación es el resultado de un análisis
profundo y exhaustivo donde priman las cualidades, los intereses, las
motivaciones, las actitudes y no solamente a los selectivos y excluyentes números.
Aún tenemos muchas más cosas por redefinir...es un comienzo.
Aún tenemos muchas más cosas por redefinir...es un comienzo.


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